Post elaborado por Guillermo Pérez Morales, director técnico comercial Servicios Auxiliares – Facility Services en Grupo EULEN y vicepresidente Comisión Talento Digital en AMETIC

De forma silenciosa, casi sin hacer ruido, la transformación digital se ha integrado en muchos de nuestros procesos cotidianos, modificando la manera de llevar a cabo gran parte de las tareas de nuestro día a día. Una transformación que también ha alcanzado a los procesos logísticos, en los que la presencia de tecnologías habilitadoras/facilitadoras, aunque aún de modo incipiente, es cada vez más habitual.

No cabe ninguna duda de que la tecnología permite que nuestros procesos sean más productivos, mejorando las condiciones del puesto de trabajo: ayuda a la formación de los trabajadores, reduce o elimina tareas repetitivas, penosas o de poco valor, mejora la ergonomía y la seguridad de las tareas…

Por citar algunos ejemplos dentro del ámbito empresarial, hay numerosas aplicaciones de tecnologías que mejoran las condiciones de trabajo de las personas:

  • La “magia” de la Inteligencia Artificial se ha incorporado al mantenimiento de las máquinas, incluso al predictivo, para hacer un mejor uso de las mismas: esto permite reducir la necesidad de intervención de las personas por menor ocurrencia de las estresantes averías.
  • El IoT hace posible sensorizar y “mapear” un lay out de forma automática: además de aportar información sobre el buen uso y estado de las instalaciones, nos permite mejorar los procesos, optimizando movimientos de personas y máquinas.
  • La realidad virtual se ha convertido en una herramienta de gran potencial en los procesos formativos: no solo mejora la experiencia del formando (persona que recibe la formación a través de RV, RA o Realidad Extendida), sino que también impacta sobre sus conocimientos y destreza en el puesto de trabajo, aumentando el abanico de contenidos y situaciones experimentadas, respecto a una formación tradicional

Incluso se podría decir que las tecnologías habilitadoras, que indudablemente mejoran la calidad de vida laboral, contribuyen a incrementar la longevidad de los trabajadores. ¿Cómo? Mayor formación para el desempeño de las tareas y mejores condiciones en el puesto de trabajo, representan un menor riesgo de lesiones y accidentes y, por ende, una mayor la calidad de vida en todos los aspectos para las personas.

Haciendo balance, inevitablemente nos asalta la siguiente duda: estos avances, ¿son suficientes para el ritmo que imprime la reindustrialización y el gran reto que supone subirse al carro de la Industria 4.0?

Es evidente que se ha evolucionado con paso firme, pero quizás se esté aún muy lejos de exprimir todo el potencial que pueden aportar las tecnologías habilitadoras en las Estrategias Digitales de muchas compañías. Hacerlo permitiría a las empresas generar Entornos de Valor con mayúsculas: estar orientadas a sus clientes, poniendo en el centro a las personas que forman parte de las organizaciones y sobre todo, siendo más competitivas.

Filosofía Lean

En el presente entorno de irrupción de nuevas tecnologías habilitadoras, la Industria 4.0 cuenta con un gran aliado a la hora de mejorar y robustecer los procesos industriales y logísticos: la Filosofía Lean, surgida en Japón en los años 40 y desarrollada originalmente por Toyota. Posiblemente la piedra angular sobre la que cimentar e impulsar su desarrollo definitivo en la segunda década del siglo XXI.

Sin ser una excepción, el sector logístico, enmarcado dentro de los nuevos ecosistemas como la Industria 4.0, necesita metodologías que le permitan identificar los procesos clave donde introducir la tecnología adecuada, la que realmente aporte valor en los procesos. Evidentemente, la tecnología no es la clave: lo importante es como ésta aporta valor a las personas y procesos.

Lean Management, cuya filosofía se basa en realizar “más con menos” de forma disciplinada, desde el Gemba o lugar dónde ocurren las cosas, permite a las empresas identificar las ineficiencias o mudas en los procesos, eliminando despilfarros y valorando oportunidades y áreas de mejora en sus actividades clave.

La definición clara de procesos a través de herramientas Lean como el “Value Street Mapping”, genera la visión global de cualquier operativa de un proceso logístico (transporte y distribución, logística inversa, picking, carga y descarga,…), lo que permite detectar e identificar ineficiencias y áreas de mejora. Pura competitividad y mejora continua.

Implantar modelos de gestión basados en Lean Management, genera la solvencia suficiente para que la Estrategia de cualquier empresa integre correctamente a las personas y sus procesos, así como la tecnología adecuada en cada caso.

Es por ello que la Transformación Digital necesita ir acompañada de la implantación de una metodología sólida como el Lean Management, con objeto de lograr la Transformación Cultural global en el modo de realizar las tareas y de actuar de las organizaciones, impactando tanto en los procesos internos como en los Clientes.

Con esta filosofía de trabajo, en entornos Lean Management, se compite de forma segura en el desafío de la correcta introducción de la tecnología únicamente en aquellos procesos en los que ésta realmente aporte valor, analizando su impacto no solo en la mejora tecnológica que representa incluir tecnologías como la robotización, automatización, realidad aumentada, tecnología aditiva, ciberseguridad, inteligencia artificial, Iot; Data analytics… si no también, en cómo afecta a las personas, su formación, el desplazamiento de los puestos de trabajo, la creación de nuevos puestos, los tiempos de las operaciones, la flexibilidad laboral…

La combinación de Lean Management con la Tecnología, supone una vía muy interesante para afrontar todos los desafíos que nos plantean los nuevos Modelos de Negocio, impulsados por el Cliente, auténtico motor del cambio.

Apostar por Lean Management, representa una apuesta segura, supone asentar sobre sólidos cimientos la Industria 4.0, para que la tecnología no sea solo un efecto Wow, sino que contribuya a la creación de valor añadido en los procesos, haciendo más con menos. La tecnología existe, pero necesita de una metodología en la que apoyarse para que aporte valor.

En definitiva, visualizo para la Industria 4.0 y para el sector logístico, un largo y fructífero recorrido, un futuro apasionante, capaz de integrar las nuevas tecnologías apoyándose en las bases de la filosofía Lean y sus herramientas, como aval y garantía de mejorar los procesos de forma continua, situar a las personas en el Centro y adaptarse a los requerimientos de los Clientes.

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